Amalia Andrade (Cali, 1985) es archiconocida en su país natal, Colombia, por su libro Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida). Hace unas semanas llegó a España para promocionar su nuevo libro Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas (Temas de Hoy, 2019), un ensayo ilustrado y amigable, con grandes referencias autobiográficas donde explica cómo es nuestra vida con los miedos y las ansiedades.

Con este nuevo libro la autora caleña se ha convertido en una especie de gurú pop que refleja, con ilustraciones alegres y coloridas, el lado oscuro de nuestra mente. Aunque Andrade no cree que se haya convertido en un especie de coach para la ansiedad, gran parte de sus respuestas en la siguiente entrevista confirman que ha ayudado a visibilizar el tema, no solo de la ansiedad y los miedos, sino ha reflexionar sobre la necesidad de hablar y promover herramientas para mejorar nuestra salud mental.

Tu público viene de las redes sociales pero publicas un libro donde das ejemplos de ansiedad y redes sociales. Una ironía, ¿no?

Sí, es una ironía de la que no soy ajena y creo que yo trato expresar a través de redes sociales, la relación de amor y odio que tengo con eso. Creo que para nadie es secreto que soy muy mala contestando los mensajes en redes, incluso a mi mamá. Me parece muy abrumador que en este instante, mientras te respondo esta entrevista, haya gente escribiéndome para decirme que tengo que trabajar en cosas que estoy haciendo en Bogotá mientras estoy aquí en España. Yo no puedo multiplicarme. Sin embargo, la relación que tengo con mis lectores en Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas trata un poco de aterrizar precisamente esa relación que tengo con mis seguidores en redes y, es por eso, que ellos están presentes en este libro porque quise llevar esa relación a algo que no fuera solamente virtual al mundo físico y darles un espacio en mis libros y que el conocimiento de ellos llegará a otras personas que no están en internet pudiendo hacer ese ejercicio de socialización en otros espacios.

Está comprobado que las redes generan una ansiedad terrible pero más allá de eso has venido explorando otros temas. Desde el amor a la ansiedad. ¿Por qué te enfocaste en este libro en el miedo y la ansiedad?

Creo que es por mi propia relación con la ansiedad. Yo tengo un trastorno generalizado y me sentí muy sola en ese proceso de reconocer mi ansiedad, curar y sanarla, en ese proceso de sentirme mejor, me pareció muy importante poder crear un libro que le fuera útil y que sanará a otras personas también. Es así como nace este libro. Me parecía fundamental poder hablar de salud mental.

Entrevistaste a muchos amigos en este libro ¿cómo te dejaron publicar experiencias tan personales?

Fueron así, muy bondadosos. Son gente muy talentosa. Para mí era muy importante reflejarlo porque el miedo tiene muchas caras y es diferente para cada uno de nosotros, por eso era muy importante para mí que este libro tuviera muchas voces. No quería solamente la mía, porque teniendo problemas de ansiedad y siendo una persona que tiende a desarrollar fobias, mis miedos son muy específicos, entonces iba a ser un libro muy sesgado. Aunque la gente no lo sepa todos los libros son colaborativos. Es falsa toda esa imagen del escritor escribiendo solo en una mesa. Eso es mentira, los libros se hacen en comunidad. Sí se pasa mucho tiempo solo, sí es verdad, pero hay momentos de mucho compartir y de una retroalimentación de la gente alrededor, de la gente que uno admira. Para mi es una fortuna poder contar con la voz de mi mamá, de mis lectores, mis amigos, colegas ilustradores y siento que eso le daba un peso y una pluralidad al libro. Entre más miedos o más voces tuviera, la gente más se identifica.

¿Por qué decidiste que la estructura del libro iba a ser educativa? No todo el mundo se acerca al psicoanálisis tú lo estás haciendo…

La estructura del libro te lo da el tema mismo, después de muchísimo investigar me di cuenta que solamente hay dos maneras de enfrentar los miedos: la primera es conociéndolos muy profundamente, cómo funciona, qué es, de dónde sale, qué lo pudo generar. Todo acerca del miedo y, la segunda, es mirándolo a la cara y básicamente es la estructura el libro, la primera parte es casi una enciclopedia breve sobre el miedo y cómo enfrentarlos, para después hablar sobre el miedo en su manifestación más exacerbada, la ansiedad.

¿Por qué decidiste entrar tan a fondo con el tema?

Sí, porque me sentí muy sola y creo que no se habla de salud mental, no hay suficiente información. Yo no quiero que más gente se sienta tan abandonada, como me sentí yo, con tanta falta información y me parecía importante hacer un libro que hablará sobre los trastornos ansiosos de una manera generosa, de una manera amable, fácil de leer, que se pudiera entender y este es el resultado con este libro.

¿Crees que ese silenciamiento del tema tiene que ver con cómo está estructurado nuestro sistema?

Creo que tiene que ver con cómo nuestra sociedad usa los miedos como manera de opresión. Se llevan las emociones negativas a un espacio extremadamente privado. Entonces no los socializamos, por lo tanto, está bien ser feliz en público pero está mal llorar en público, pero entonces solo podemos sentir miedo a solas. Además, si yo hablo o expreso todos mis miedos me van a tildar de miedosa y, estamos educados en una sociedad donde ser frágil es un defecto, no una cualidad. Somos una sociedad que no abraza nuestra vulnerabilidad, pues al lado de la vulnerabilidad está evidentemente la salud mental y el sistema ha ignorado eso. Por eso es muy importante crear espacios públicos para el diálogo, no solamente de las enfermedades de salud mental sino también de sus manifestaciones: del llanto, de la ansiedad, del miedo, la tristeza para poder generar discusiones y para poder normalizar esas cosas que se han satanizado.

 

Una forma de desmitificar prejuicios. Como cuando hablas de los machos y cómo deben ser los hombres.

Me encanta eso, es una de mis partes favoritas del libro. Creo que –la periodista mexicana- Lydia Cacho lo dice muy bien, el machismo ha sido tan efectivo que consiste en la sistemática erradicación de todo lo femenino de el planeta, incluido lo femenino en lo masculino. El libro de Lydia –Cacho- de Ellos hablan es muy importante porque también retrata cómo los hombres aprendieron a ser hombres. Entonces claro que es la tarea las nuevas masculinidades abrazar esas cosas porque además creo en la idea de que no todo sea binario en los géneros. El sistema binario es muy violento porque o es femenino o es masculino, pero no se ve que lo primero es ser humano. Eso de asociar sentimientos o emociones a un género opuesto es satanizar y hay que liberarnos de eso, por eso el feminismo libera a los hombres porque gracias al feminismo los hombres pueden llorar en paz, ser amigos de emociones que literalmente han sido amputadas en ellos.

¿Cuál es el feedback que has recibido del libro?

Le ha ido bien, me gusta sentir que la gente dice que le ha ayudado a todo el mundo. Yo me siento satisfecha cuando sé que el libro ha ayudado así sea a 1, 2, 3 ó 4 personas. Creo que es lo que yo quería con el libro. Por ejemplo, el libro me ha permitido hablar del tema de la salud mental en escenarios donde no es fácil hablar sobre eso. De pronto alguien que quiere convencer a su papá de que tiene que ir al psiquiatra o cómo explicarle a los amigos que lo que están sintiendo está bien u otras personas tienen amigos ansiosos y quieren ayudarles. Y esa discusión me interesa mucho y haber creado una herramienta que ayude, así sea un poquito, a esclarificar y visibilizar nuestra información sobre salud mental. Lo que creo que sí ha sucedido, y eso me da alegría, es que este es un libro que también le enseñado a la gente que es más miedosa de lo que cree. El libro te dice vamos a pensar en eso un rato a ver qué pasa.

En una sociedad colombiana con 50 años de guerra y en un posconflicto ¿no deberían existir más políticas de sanidad que tuvieran que ver con la psicoterapia, hablar de los miedos, sanar situaciones y hermanar?

Claro, totalmente, hermanar el pueblo colombiano o hermanar el pueblo colombiano con Venezuela, pero no, tristemente creo que como en muchos otros países estamos en un momento donde el miedo está siendo utilizado como un bastión para gobernarnos. Creo que el gobierno colombiano actual, del cual soy muy crítica, lo ha utilizado para dividir, no para hacer hermandad, ni para sanar. Sin duda creo que están alimentando nuestros miedos o dibujándonos miedos que no existen.

¿Cómo ves el futuro?

No sé, yo soy optimista. Yo igual creo que se ha minado la duda y hay semillas. El mismo feminismo abre espacios de disidencia porque se cuestionan muchas cosas y, en ese sentido, creo que todas estas respuestas y estas olas de miedo en todos los países, asumo yo que suceden históricamente previas a un cambio. Creo que el cambio es inevitable y si ya está en la cabeza de nosotros y quiero ser optimista en que tendremos un cambio hacia lo positivo.

¿Por qué crees que tenemos tanto miedo a sentir?

No sabemos relacionarnos con nuestras emociones.

¿Qué nos pasó?

No nos enseñan. Nos dan una bolsa y te dicen pon aquí estos sentimientos buenos y en otra bolsa pon estos sentimientos malos, pero tu siéntete bien en los buenos. O no sientas y huye de los malos. Somos una sociedad capitalista en la cual nos enseñan primordialmente dos cosas: primero trabaja, trabaja, haz, haz, acción, acción, acción y, segundo, se exitoso, se exitoso, triunfa, triunfa. Una repetición constante. No deberían enseñarnos a ser exitosos sino enseñarnos a fracasar, porque fracasar es parte del éxito. Para ser exitoso hay que fracasar mil veces. Por eso, para ser feliz, tienes que hacer las paces con tus miedos. Una cosa no existe sin la otra. Somos una sociedad bien peculiar pero nosotros también aprendemos de muchas cosas a nivel sociocultural y quiero creer que las nuevas generaciones están teniendo unas herramientas diferentes. Por ejemplo, a mi generación le vendieron una idea del amor romántico muy tenaz, patrocinada por todas las películas que vimos de Disney donde había princesas absolutamente incompletas, que tienen que ser salvadas por hombres que las van a completar. En cambio las nuevas generaciones tienen películas como Frozen, donde lo que te salva es el amor de tu familia y cuestiona directamente el amor romántico. Hay un cuestionamiento al amor romántico en las películas para niños, por ejemplo, The shape of water es una película que visibiliza el amor entre otredades y nos enfrenta con el concepto de amor romántico tradicional. O Kung Fu Panda 2, que es mi película favorita, donde un guerrero encuentra su poder al responder a la pregunta “¿quién soy yo?”. Las respuestas están en otros lugares que no son los principales, entonces creo que eso me da optimismo para seguir.

 

 

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