Comencé a leer Future Sex de Emily Witt (Sexo Futuro, Lince Ediciones 2017) durante un mes de trabajo infernal que logró ser mitigado por los recuerdos de ciertas situaciones emocionales evocadas por el libro.

Con la lectura recordé que la primera vez que tuve una cita por Internet fue gracias a MySpace, una red que no era para tener citas pero podías ver perfiles de otra gente, gustos musicales, y quizás pensar en que podías salir a tomarte un café con esa persona, tener una conversación y ver qué surgía. El pre Facebook me sirvió para conseguir citas, amigos, trabajos, entre otras cosas dentro de la era digital.

En el siglo XXI hemos entrado en Internet para encontrar amor o sexo, sin embargo, hemos terminado al igual que Emily Witt, por entender que hay más preguntas que respuestas, y comenzamos un viaje de autodescubrimiento, a través de nuevas experiencias e interrogantes

¿Cómo es el lenguaje del sexo y del amor en la actualidad?

Volviendo a Witt, la autora afirma que todo comienza por el lenguaje:

“Un amigo me habló de una «no-ex» con la que había mantenido una «no-relación» durante un año. Nuestras relaciones se habían transformado pero nuestro vocabulario no. Al hablar como si nada hubiera cambiado, las palabras que usábamos nos resultaban anacrónicas. Muchos de nosotros ansiábamos vivir una experiencia que pudiéramos nombrar…”

En la actualidad hemos roto tantas reglas, hemos ido y venido, que no sabemos cómo crear significantes, ni quizás significados. El no compromiso, mantener relaciones de folleamigos, eso que no sabes si es tu novio o es tu amigo, de amantes, de tríos son fáciles de renombrar. Pero imagínense cómo llamamos a las relaciones donde hay un trío pero uno es voyerista a través de una webcam, ¿cómo definimos a eso?, ¿trío?, ¿trío cyber-offline? No existen registros, porque ciertas formas de uso entre el amor y el sexo son completamente nuevas.

 

¿Hay amor en el futuro? ¿Y sexo del futuro?

Como tantas mujeres, Witt elucubra acerca de su futuro cercano en pareja, más que elucubrar, quizás expresa el deseo de futuro en pareja: “yo no deseaba nada más que –una relación a largo plazo mutuamente monógama- …La había deseado durante mucho tiempo pero no había llegado. ¿Quién sabe si sucedería alguna vez? De momento yo era una mujer que tenía relaciones sexuales que no era capaz de describir con palabras y que obviaban mis ideales morales.”

De este preámbulo autobiográfico nace Future Sex y esa idea de Witt de mudarse de Nueva York a San Francisco para encontrar aquel amor libre que nos habían hablado en los 60. A partir de allí se estructura un ensayo dividido en siete capítulos autobiográficos: Citas online, Meditación orgásmica, Porno en internet, Webcams en vivo, Poliamor, Burning Man, Anticonceptivos y reproducción. A través de ellos, Witt despliega una verdadera guía de experimentación.

Witt se pasea por OkCupid, el abuelo de Tinder, buscando citas a ciegas; entra en un centro de meditación orgásmica para “sexualizarse”; asiste a las grabaciones de series de porno por Internet y se adentra en las dificultades conceptuales del porno feminista; acude a una boda poliamorosa y entiende el porqué se evitan ciertos términos –novio o novia- en dichas relaciones. También entra en Chaturbate y redefine el sexo online, tanto así que nos hace sentir que nuestra visión del sexo “es tan minoritaria como carente de ambición”. Por último asiste al festival Burning Man y participa en una orgía en unas de las carpas del festival. El libro termina comentando estadísticas de reproducción y anticoncepción en la era actual, hasta llegar a un epílogo que da nombre al libro.

Las relaciones amorosas y el sexo han cambiado desde que Internet ha irrumpido en nuestras vidas, desde que puedes buscar en Google el nombre del chico o chica con el que vas a salir a modo de acosador digital, pasando por ser un voyerista a través de una webcam de porno en vivo, teniendo cyber sex a través de Snapchat, Whatsapp o Chatrulette, hasta practicar la filosofía del poliamor, múltiples facetas en que el amor y el sexo se nos presentan en la actualidad.

Aunque Future Sex no es una disertación sobre el futuro, como su título indica, es una historia sobre el autodescubrimiento, la apertura a experimentar sobre la sexualidad y el amor, así como el reflejo de cómo el futuro no es eso que nos vendieron en los libros de ciencia ficción. Un libro para gente inteligente, divertida, muy bien escrito, sobre las mujeres contemporáneas que tratan de comprender sus deseos sexuales física y emocionalmente.

 

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