por Lea Kaufman

Todas lo sabemos: el cuerpo de la mujer ha sido campo de batalla desde tiempos inmemoriales, una historia que hace que hoy por hoy muchas chicas no estén a gusto en si mismas. Conocemos también de sobra los modelos estéticos irreales que todo el tiempo se quieren imponer sobre la mujer, así que no voy a enumerarlos aquí otra vez.

Pero sí tengo una pregunta para ti en ese sentido: ¿Cuán dueña te sientes de tu propio cuerpo? ¿Cómo es tu vínculo con tu cuerpo? ¿Lo entiendes? ¿Te entiende? ¿Te responde como quisieras?

Incluso si tu respuesta es sí, ¿quisieras sentirte aún más plena y poderosa viviendo en ti misma?

Generalmente los abordajes corporales que se nos recomiendan son intervencionistas, como lo ha sido en la historia de los cuerpos de las mujeres (y de los hombres). Nos siguen diciendo cómo nos tenemos que ver, cómo nos tenemos que mover y cómo tenemos que cuidar de nuestro organismo. Mucho de esto es beneficioso y nos hace bien; sin embargo, hoy quiero hacerte otra invitación: a apoderarte de tu cuerpo y crear un vínculo amoroso con él; a descubrir que tu cuerpo es un templo, es tu vehículo, que te cuida y te expresa y, es en tu cuerpo, donde radica tu poder.

El poder no es cuánto dinero tengas o qué tan influyente eres: ser poderosa es acceder a toda tu energía vital, ser capaz de expresarte auténticamente en el mundo y alinearte en cuerpo, mente y espíritu. Para acceder a ese poder necesitas establecer un vínculo diferente con tu cuerpo, es decir, contigo misma. Necesitas aprender a tratarte con amor y respeto, moviéndote con sensibilidad e inteligencia, y no con esfuerzo y desgaste.

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Te dijeron que para cuidar a tu cuerpo tenías que apretar la panza, forzarlo hasta que te duela. Confundimos esfuerzo y desgaste con fuerza y poder.

Cuando accedemos a las sutilezas de nuestro cuerpo desenredamos nuestro poder. ¿La clave? Tratar a tu cuerpo como lo que es: un organismo vivo y cambiante que también eres tu misma. Escucharlo, conocer sus ritmos, sus ciclos.

En este video te comparto una clase de Movimiento Inteligente donde te muestro cómo activar tu centro de poder: la pelvis. La puedes hacer sentada allí donde estás, te toma  unos minutos y te da un beneficio enorme. Pruébala ahora y cuéntame en los comentarios cómo te fue.

No seas egoísta, comparte:
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