Foto de portada: The Kiss de Robert Doisneau

Sí, eso que han experimentado y visto es cierto: besamos como movemos la pelvis. Seguro has estado con un/a chic@ que al besarte te hizo querer ir más allá, y con otr@s con quienes que luego de ese primer beso te acordaste que tenías algo que hacer.

El tono muscular de las articulaciones de la pelvis está profundamente ligado con el tono muscular de los labios, y a si la mandíbula está o no apretada. Toda tu eres un sistema interconectado, y lo que haces con el dedo chiquito del pie afecta hasta como está tu pelo.

Si tú aprietas mucho la boca, es muy probable que también aprietes el ano y la vagina. Y no en el buen sentido, sino con la propensión a tener vaginitis o sentirte demasiado cerrada. Si tu chico aprieta demasiado la boca, esa misma tensión en el piso pélvico va a hacer que  sus caderas no se puedan mover tanto en la vida y en la cama.

El mantener estas dos zonas, como todo nuestro cuerpo, fuerte pero flexible, nos asegura mayor disfrute para nosotras y para nuestro compañer@.

El soltar la boca, la mandíbula y los labios te ayuda a soltar la pelvis y viceversa. Somos un sistema interrelacionado y cada una de nuestras partes nos cuenta cómo estamos en todo el ser.

imageThe Kiss de Alfred Eisenstaedt

 

Puedes mejorar tu performance en un área moviendo, flexibilizando  y mejorando otra.

Por eso en este video te muestro cómo ser consciente de esa conexión entre la mandíbula y la pelvis, y cómo relajar ambas.

Prueba ahora esos ejercicios y cuéntame aquí en los comentarios cómo te fue!

 

 

 

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