Bogotá es alta, gris y fría. Las calles del centro están agrietadas y su zona norte tiene un brillo que intenta limpiar la falta de calidad de vida de los ciudadanos de otros estratos sociales. Todo lo que acabo de afirmar es un gran lugar común de cualquier ciudad de Latinoamérica, sin embargo, Bogotá tiene un lado cálido en sus tradiciones y su vida cultural: la Feria Internacional del Libro (FILBO).

La FILBO desde hace unos años hacia acá viene recuperándose al igual que la economía del país suramericano, tanto es así que en el 2017 la feria cumplirá 30 años de recorrido. Esta cita anual con la cultura editorial, los lectores y la literatura es un gran asidero para que los bogotanos se encuentren representados en historias propias o extranjeras, así como en los grandes héroes, los autores locales.

Este año la FILBO contó con Holanda como país invitado, transformando la feria y convirtiendo a su stand en un símbolo artístico y cultural que redimensionó expectativas. La calidad de los invitados fue muy alta, La lista estuvo encabezada por la Premio Nobel de Literatura Svetlana Alexiévich quién paseó tanto por el recinto ferial como por las universidades y las bibliotecas de la capital colombiana. La Nobel bielorrusa no solo paseó sino que enfatizó en explicarle a los asistentes porqué la guerra en cualquier continente es producto de la falta de diálogo y que el poder de la dictadura nos convierte a todos en sus cómplices.

Svetlana Alexiévich junto a ... en la Universidad del Externado
Svetlana Alexiévich junto a Sergio Ocampo Madrid en la Universidad del Externado
Presentación del libro "Bisietos" de Dipacho por la editorial Rey Naranjo
Presentación del libro “Bisietos” de Dipacho por la editorial Rey Naranjo
Stand de Ediciones SM Colombia en el pabellón infantil
Stand de Ediciones SM Colombia en el pabellón infantil

No solo Alexiévich fue estrella, escritores internacionales como Paolo Giordano, César Aira, Avelina Lésper, Jeffrey Eugenides, Alberto Barrera Tyszka o Cees Nooteboom brindaron conferencias, lecturas y firmas de sus libros. Por el lado colombiano, clásicos como Piedad Bonett, Laura Restrepo o Fernando Vallejo enmarcaron la feria localmente junto a nuevos autores como la viral Amalia Andrade.

También la cultura popular invadió el recinto de Corferias para captar lectores. La firma del famoso youtuber chileno, Germán Garmendia, sobrepasó los límites de asistencia esperados haciendo que el recinto ferial cerrara sus puertas. Un punto en contra de los organizadores que no solo deberán plantearse estos casos en el futuro, porque más allá de la literatura y la academia, el acercamiento a la lectura y a los libros puede darse por vías que no son tradicionalmente conocidas. La discusión sobre la oposición entre “alta” cultura y lo mainstream ya debería saldarse.

Vista de la Catedral Primada de Colombia desde la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá
Vista de la Catedral Primada de Colombia desde la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá

La FILBO es la representación de Bogotá. Esta ciudad que mezcla géneros y tradiciones coloniales y modernas pide a gritos -500.000 visitantes acudieron a Corferias en dos semanas- más actividades que complementen la incipiente apertura a nuevos proyectos que empatizan con su desarrollo.

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