Mis amigos me definen como una “novia serial” y esto se debe a que básicamente he pasado pocos períodos de mi vida en soledad, insertada en relaciones largas y pegajosas; con título o sin título, algunas muy buenas, otras no tanto.

Inconscientemente la forma en que elijo los libros que me vuelven loca también determina el curso de esas relaciones amorosas: como aquella que se terminó sin querer mientras leía un libro de Powerpaola. Fue así como a comienzos del año pasado me paso algo similar: esperaba con locura la llegada de Uno Siempre Cambia al Amor de su Vida [Por Otro Amor o Por Otra Vida] de la colombiana Amalia Andrade. Para ese entonces y después de un viaje delirante en la costa uruguaya, me fui a vivir con mi último novio: un sociólogo argentino de dos metros de altura, amante del tenis y los idiomas.

Ese libro de Amalia que tanto deseaba tener en mi rincón de favoritos llegó justo, cuando después de dos años de relación, el sociólogo de dos metros decidió dejarme sin explicaciones. Dos días después de mi cumpleaños me envió un correo que decía: “Me voy a Chile mañana por mes y medio, tenés exactamente eso para buscar otro lugar donde vivir. Ah, y acordate de regarme las plantas por las mañanas, después yo me ocupo del resto”.

Mientras mis escritos giraban en torno a lavar los platos escuchando Chandelier como terapia y usar rivotril era un sacrilegio para huirle al insomnio, comencé mi respectivo duelo amoroso con la palabra que ocupa toda la página del primer capítulo del libro de Andrade: LLANTO. Llanto puro y descontrolado.

Antes de empezar a leer, la autora marca una lista de personas a quienes va dirigido el libro: gente que tiene roto el corazón porque el amor de su vida se fue, gente que nació con el corazón roto o gente que se autorompió el corazón. A mi me servían las tres. Entre lágrimas y clásicos de despecho de la Shakira de Pies Descalzos, me fui dejando llevar por los valiosos consejos ilustrados de Amalia.

Cosas que usted no debe hacer en este momento:

  • Intentar ahogarse en la bañadera de su casa.
  • Mandar mensajes de texto más largos que una carta escrita a mano.
  • Mandar mensajes de texto más largos que una carta escrita a mano pidiendo perdón por los mensajes anteriores.
  • Sacarse selfies desnudo.
  • Stalkear de manera compulsiva vía Instagram, Facebook, Twitter, Snapchat.
  • Sacarlo/a de todas esas redes sociales para volver a meterlo/a.

Para el capítulo cinco (llamado “Está Bien Estar Mal”) ya había perdido 5 kilos y mis compañeros de trabajo se resignaban a las lagrimitas de media tarde. Al llegar a la última página, me estaba mudando a la que hoy es mi casa, repitiendo frases del libro solo para reírme de todas esas cosas absurdas que uno solo hace cuando tiene el corazón roto y cree que todo está perdido.

Uno Siempre Cambia al Amor de su Vida [Por Otro Amor o Por Otra Vida] no es un libro de autoayuda con dibujitos (eso diría mi ex, por ejemplo, que ahora vive en Chile y tiene novia nueva). Es un libro que habla de sincerarse con cada etapa del jodido despecho para salir de él como un campeón y que tiene que ver -en palabras de Andrade- con “el superpoder de transformar una experiencia negativa en una fuerza liberadora”. Según mi definición, es un kit de primeros auxilios para rescatarse de hacer papelones, sobre todo con uno mismo.

Gracias a Amalia por enseñarme que está bien repetir Chandelier 15 veces bajo la ducha y encerrarse a mirar Netflix por semanas con una dieta a base de pizza fría y helado de chocolate. Que esto ya nos pasó antes y nos va a seguir pasando.

Lo más importante de todo es saber que en cuestiones de desamor NUNCA estamos solos.

 

 

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