Aparentemente la mejor manera de descargar todas esas emociones que has tenido resguardadas es ver una buena Chick Flick (aunque esto suene a oximoron), siendo esta una especie de laxante sentimental muy efectivo.

Las Chick Flicks pueden entenderse como esa proyección exagerada de emociones en formatos audiovisuales, que terminan en un gran río de lágrimas que arrastran sentimientos, recuerdos, y cualquier otra cosa que resulte en un lagrimal indetenible, que de alguna manera, toca más a mujeres que hombres.

Chick Flick es un término de uso común en la cultura visual, muchas veces terminando en chistes o comentarios de tipo sexistas tanto a hombres como a mujeres.

Sin embargo, lo que siempre me he preguntado: si existen las Chick Flicks, ¿por qué no hay Man Flicks o algo que se asemeje en ese vocablo?.

Generalmente se relacionan los gustos de los hombres a películas de acción, a explosiones desbordadas, mares de sangre y desnudos sin sentido, siendo estos elementos los que nos hacen sucumbir emocionalmente a nuestras emociones más primitivas.

Capaz estos rasgos barbáricos si estén relacionados a los hombres dada esa naturaleza competitiva, cuasi agresiva a la que estamos tan acostumbrados, pero no son los únicos que nos define, no lo es.

Otros rasgos han venido cultivándose en la pantalla en los últimos años, desarrollándose con gran rapidez en una nueva raza de películas que nace para cubrir ese espacio vacío que tienen esos hombres que no les gusta del todo que explote una guarida de narcotraficantes a manos de un hombre sin camisa, que la perdió sin razón aparente o como contraparte, las continuas búsquedas de Kate Hudson por perder a Matthew McConaughey en diez días.

Por eso, acuño el término Bro Flick, determinadas por esas cintas de romance, comedia, acción, orientadas desde el plano masculino, donde las testosteronas están ubicadas únicamente en contextualizar esas emociones relacionadas con momentos como la superación de un quiebre amoroso, el verdadero poder de la amistad entre dos o más hombres (conocido también como brofriend), entre otros temas.

Para ejemplificarlo más sencillo usaré dos cintas, que no son las primeras, ni las últimas, pero son representativas para definir este nuevo género que pretendo dejar en la palestra. Me refiero a las cintas (500) Days of Summer (desarrollo del quiebre amoroso desde el punto de vista masculino como ser afectado) y Anchorman (epitome de la relación afectuosa cuasi amorosa entre dos o más hombres).

Los Bro Flicks, tanto como las Chick Flicks, son finalmente esos planteamientos de situaciones ideales, exageradas, pero que dejan mensajes claros entre el vacío que tanto tiempo se ha planteado entre películas románticas banales y la sangre excedida en la pantalla.

Sin más a que hacer referencia, te invito a leer mis próximas colaboraciones sobre el porqué de las Bro Flicks.

 

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