No voy a hacer una gran introducción para explicar que, a final de año, todos hacemos un recuento de lo que hemos vivido durante los últimos doce meses y que entre todo eso vivido, está lo visto, lo oído o lo disfrutado. Estas son mis series de 2016, una lista de narrativas televisivas que se compenetran conmigo, que pueden quitarme el sueño a las 2 am, distraerme en un mal día, deslumbrar por su genialidad o simplemente hacen que me vea en ellas como espejo.

Es así como no haré una lista de mejor o peor, esto es lo que vi este año que me marcó mis conversaciones de enero a diciembre y que todavía está en mi cabeza.

House of Cards

El clásico thriller de la política norteamericana centró su cuarta temporada en el personaje femenino. Claire Underwood pasó a ser activo, mientras que la debilidad de Frank se convirtió en otro tipo de soberanía. Las fuerzas de poder no solo son el reflejo de lo que sucede en la Casa Blanca, en la administración americana, también puede ser lo que te destroce desde la intimidad de tu cama, en un matrimonio. Vale agregar que los personajes secundarios me dieron un aire esta temporada, ver nuestra sociedad reflejada en ellos es aterrador, desde Janine Skorsky, la periodista que decide retirarse por miedo a los amedrentamientos hasta Thomas Yates, el escritor que todo lo sabe, ese voyeur que comprende qué pasa tras bambalinas y por eso mismo decide no romper con el status quo. Estas historias y los hilos conductores principales, hicieron mella en mi.

Claire Underwood - series

 

Halt and Catch Fire

La serie que nadie ve pero que deberían ver. Esta frase parafrasea un titular de The Guardian y con la que estoy completamente de acuerdo. AMC lanzó Halt and Catch Fire un año antes de que terminará Mad Men justo para captar al mismo público amante de Don Draper. No fue así, quizás yo soy una excepción. Halt and Catch Fire es divina en diálogos y dirección de arte, esta sucede en los años 80 para explicarnos cómo fue el inicio de lo que somos hoy en día con la era digital. Cuatro personajes llevan la serie, hablan de la vida y de la madurez a través de la evolución de la programación, de Apple, IBM, Arpanet y de miles de empresas -algunas ya no existen- que fueron precursoras de que yo hoy pueda publicar esto en una web y distribuirlo por redes sociales. Quizás eso engloba el porqué me gusta tanto la serie, porque nos cuenta lo que somos, de dónde venimos y cómo nuestra identidad se moldea a través de Internet. Esas mismas personitas de los años 80 con los mismos problemas tratando de salir adelante pero intentando innovar, intentando ser únicos ¿te suena familiar?. Halt and Catch Fire ha sido cancelada pero AMC le dará una temporada más para cerrar la serie y yo se lo agradeceré eternamente, porque después de Mad Men, esta es la serie con la que más conecto a nivel personal.

series halt and catch fire

 

Narcos

Hablar de esta serie con cualquier amigo colombiano es delicado, sin embargo, nadie le quita lo bailao, es una súper producción y más allá de eso cuenta la historia del peor narcotraficante de la historia de Colombia, ese que hizo hundir al país en trizas y que me recuerda de dónde vengo. A pesar de las críticas al acento de Wagner Moura y que la serie en parte es una clara vanagloria a la DEA, yo veo en Narcos el reflejo de una Latinoamérica super bien producida: de una región que es así de descabellada, caliente, caótica, cercana, violenta y hermosa al mismo tiempo. A pesar de que la temática –narcotráfico- mueva a los espectadores anglosajones y europeos a reducir estúpidamente en “héroes” a sus protagonistas, Narcos narra tópicos y actitudes propias e innegables del rico imaginario latinoamericano.

narcos

 

The Young Pope

“Jude Law haciendo de papa y dirigida por Sorrentino, hay que verla” me dije. Y así fue, antes de que HBO España la lanzara, me fui descargando los capítulos semana a semana desde el pasado mes de noviembre. Más allá de la crítica hacia el establishment de la Iglesia católica y de la fe cristiana, The Young Pope hace filosofía y poesía visual, al estilo italiano. Nadie diría que reflexionar sobre la Iglesia Católica, la fe y sus fieles, las monjas o El Vaticano en su sentido más estricto fuese divertido y conmovedor. Creo que me quedo corta, pero si alguien que me esté leyendo vio “La Gran Belleza” o Youth, entenderá que el acercamiento que logra Sorrentino con los temas que elige y nosotros como sus conejillos de indias, logran un buen resultado en ese experimento llamado reflexión.

the young pope - series

 

Game of Thrones

Hasta hace nada, Game of Thrones, mejor llamada en Twitter como GOT, era una serie que veía por entretenimiento y por estar enterada para que no me hicieran spoiler, ya que fue con esta serie que la palabra cogió un sentido real en el uso del lenguaje. Esta temporada GOT dio un cambio para mi, me hizo vincularme con ella, hasta llorar. Una serie que empezó con una pelea por un trono y que tuvo que llegar al efectismo de asesinar a varios de sus protagonistas –cosa que sigue haciendo-, empezó a utilizar a sus personajes protagónicos restantes para llevarnos con ellos en esa lucha por la supervivencia. Lo importante era que viviéramos lo que ellos vivían. Es así como llegamos a episodios estelares como Hold the door y The Battle of Bastars. El primero me hizo llorar y entender al día siguiente que las series son un producto de meses de preproducción de guión, que no todo es de un día para otro y que si se quiere un producto audiovisual decente hay que trabajar mucho eso llamado storytelling, sin pensar en el rating. Aunque en The Battle of Bastard no me sorprendió lo que iba a suceder, me sorprendió a nivel de producción. Jon Snow había revivido pero en esa genial escena en la muchedumbre de soldados peleando tu solo piensas que puede salir asfixiado y esa sensación solo lo logra una buena serie, una serie que quiera gastar dinero para ganar un trono. El capítulo final de esta temporada es quizás, una mezcla entre lo que yo considero es justicia divina y poder femenino maléfico, Cersei es un gran personaje, una malvada tan humana como cualquier mujer.

 

Westworld

Mezclar reminiscencias a Nietszche y Jung en un guión bajo la interpretación de Anthony Hopkins puede quedar terriblemente mal, pero en Westworld no es el caso, todo es perfecto. A diferencia de la ciencia ficción de Orwell o de Huxley, el género literario en la actualidad nos enfrenta a él con una mayor cercanía. En Westworld eso es mucho más visible y su narración menos alarmante que Black Mirror. Más allá de la gran super producción que representa realizar Westworld, candidata creada para quedarse con el sitial de Game of Thrones – 1,81 millones de espectadores de media en su primera temporada, frente a los 2,51 millones que consiguió GOT en su temporada de estreno-, esta serie presenta dilemas filosóficos graves de la contemporaneidad teniendo una base en la antigua filosofía y en conceptos claves para el ser humano como la identidad y la libertad. ¿Acaso no todos somos un poco Dolores o el doctor Robert Ford?

 

Las mujeres en las series de 2016

Luego de los personajes femeninos de las series citadas anteriormente también existieron otras mujeres que marcaron mis temporadas este año. Libby Masters de Masters of Sex a quién la separación le dio más alas y más complejidad como personaje. A Manie de Girls, quién tuvo un episodio único y hermoso, The Panic in Central Park, donde la redimimos y volvimos a creer en su futura transformación como mujer. A la tenaz Marcia Clark de American Crime Story: The People v. O.J. Simpson, quien nos enseñó que un corte de pelo sí es un motivo estúpido para arruinarte un día en los juzgados, más allá de tu ética y profesionalidad. Stella Gibson de The Fall, nuestra gran defensora del matriarcado, del feminismo activo sin ser trasnochado, que aparece cuando se debe, eso que podría llamar Roxane Gay, a Bad Feminist. Por último, Vanessa Ives, nuestra adorada bruja y diosa atormentada de Penny Dreadful quién cierra la serie sacrificándose, como siempre lo había hecho durante los 27 episodios que duró esta narrativa fantástica.

La era dorada de la TV, sigue en 2017, con una competencia máxima y con más espectadores famélicos por buenas historias.

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