“En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse, imborrables momentos que siempre guarda el corazón, pero aquello que un día nos hizo temblar de alegría, es mentira que hoy pueda olvidarse con un nuevo amor”, canta Luis Miguel en la canción Inolvidable del disco Romances.

Algo parecido nos ha pasado a los que hemos visto Luis Miguel La Serie: nos ha reencontrado con el ídolo mexicano como con un viejo amor, ese que nos acompañó en nuestra infancia y juventud. Hemos escuchado a Luis Miguel en el carro de nuestra madre cuando nos llevaba al colegio o en el autobús con el que íbamos al trabajo, posiblemente tu tía se sabía las canciones de Romances mejor que tú y cuando se lanzó el disco 33 no entendiste que Luis Miguel realmente tenía esa edad porque siempre pensabas que era más viejo, sencillamente, porque siempre había estado ahí. Hace un año un tráiler con el mismísimo Luis Miguel como protagonista confirmaba la noticia: se venía una serie “contándolo todo” sobre su vida.

La serie del astro mexicano emitida por Netflix y Telemundo tiene miles de seguidores, tanto hombres como mujeres. La clave de ese éxito radica en la conexión con el imaginario hispanoamericano, con la nostalgia, esa misma que el propio Luis Miguel no ha podido soltar porque ni siquiera se ha reinventado musicalmente en 20 años. Sin embargo, Luis Miguel sí se ha despojado de sí mismo en su serie, abriéndose en canal para contar su vida a un público que no solo espera ver quién es el verdadero Sol de México, sino para conectar con un pasado, no sabemos si mejor, pero que nos trae recuerdos.

Luis Miguel La Serie es una telenovela de alta producción, con una estructura narrativa que apuesta por el suspenso como principal elemento. La historia de la separación y búsqueda de la madre del Sol mexicano, Marcela Basteri, ha valido para crear el enganche y el rating de la serie; no es de extrañar que Luis Miguel nunca haya dado entrevistas diciendo cuál fue el verdadero paradero de su madre después de que su padre, Luisito Rey, los hiciera elegir a él y sus hermanos entre sus dos padres.

Óscar Jaenada (izq) interpretando a Luisito Rey, junto a Paulina Dávila y Diego Boneta – Fotografía vía Netflix

La serie es el reflejo de los años 80 y 90, una triangulación geográfica México, España e Italia. El país latinoamericano es el epicentro donde se despliega la carrera profesional de Luis Miguel, España funciona como recuerdo de la debacle artística de Luisito Rey, así como el lugar de terribles episodios familiares; mientras que Italia es símbolo de la familia, esa conexión con la lengua materna y la compresión entre familiares que realmente cuidan de la vida emocional del cantante mexicano.

Al principio, la maldad en la serie es creada casi como un estereotipo, con eso llamado “el malo de la película”. Luisito Rey, el padre del Sol de México, no tiene mucho que matizar como personaje en el piloto de la serie pero va creciendo a medida que se desarrolla la temporada, tanto así que termina siendo odiado por los espectadores. Óscar Jaenada es el actor que interpreta a la perfección al padre de Luis Miguel, quien nos deja ver a un hombre consumido por la desesperación, entre otras cosas, por la falta de dinero y el resentimiento por su inexistente fama. Es así que Luisito Rey, un día al escuchar la voz de su hijo, decide esclavizarlo desde los 10 años para conseguir dinero y todo lo que él nunca tuvo.

Según narra la biografía del periodista español Javier León Herrera, y en la que se basa la serie, Rey no solo esclavizó a su hijo Luis Miguel, sino que prostituyó, maltrató y le fue infiel a su mujer Marcela Basteri en múltiples ocasiones. Como comenta la escritora Gabriela Wiener en una columna del New York Times, la serie aprovecha para apuntalar la figura de Rey: “En plena eclosión feminista, el drama de Marcela ya no solo les pertenece a Luis Miguel y a su familia, les pertenece a todos los que luchan contra la violencia machista en Iberoamérica y son responsables de que forme parte, de ahora en adelante, de la memoria colectiva de las víctimas.” Wiener consigue entrever la importancia de la temática de la violencia de género como parte fundamental de la estructura y el éxito de la serie.

El maltrato va más allá de Luisito Rey. En esta primera temporada muchas de las parejas de Luis Miguel son maltratas verbalmente por el cantante debido a su torpeza en la toma de decisiones difíciles y el manejo de sus secretos frente a la prensa; sin embargo, la narrativa de la serie excusa al Sol de México de estas acciones por venir de un padre nada ejemplar en asuntos de delicadeza y respeto hacia las mujeres.

Luis Miguel y Diego Boneta, actor que interpreta al cantante en la serie – Fotografía vía Twitter

Luis Miguel La Serie triunfa por muchos elementos: su protagonista, las interpretaciones de los actores Diego Boneta y Óscar Jaenada y el misterio que siempre ha existido alrededor del cantante aunado a nuestra capacidad de pactar con la estructura de la telenovela a través de la nostalgia. Gracias a la serie, las reproducciones del cantante han aumentado en México un 64% en Spotify y cada domingo el hashtag #LuisMiguelLaserie se convierte en trending topic con excelentes memes. A raíz de un esperado capítulo final de temporada, que más bien nos ha dejado con ganas de más – “por eso no, no me puedes dejar así”-, lo que nos queda es esperar, con nostalgia añejada y en esas canciones en streaming de Spotify, el regreso de la segunda temporada de la serie del gran héroe del Netflix latinoamericano.

 

 

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