La lucha contra el patriarcado comenzó mucho antes de la quema de sostenes. Si hoy le preguntas a una feminista quién es su ídolo, podría decir que es Lena Dunham o Beyoncé ,y si tiene más de 25 años, podrá decir que es Simone de Beauvoir. Pero si hubieras preguntado a la intelectual francesa, probablemente te hubiese dicho que era Christine de Pizan, una mujer siglo XV.

En el libro más conocido de Simone de Beauvoir definitivamente es “El segundo sexo”, allí escribió que de Pizan fue la “primera mujer en tomar una pluma para defender su sexo.” Esta intelectual medieval, que sirvió en la corte de Carlos V, no sólo se las arregló para hacerse un nombre como escritora en un tiempo en el que pocas mujeres sabían leer, ella fue también una defensor prominente de los derechos de las mujeres. Por supuesto, llamar a Pizan una “feminista” es un anacronismo, y no hay pruebas que apoyen que ella fue “la primera”, como lo afirmaba Beauvoir. Sin embargo, no podemos negar que sacó el máximo provecho de su excepcional crianza y talento para la escritura.

La joven feminista de Pizan nació en Venecia en 1364. Gracias a su padre, un famoso astrónomo que la trasladó a Francia a la edad de 5 años, enseñándole a leer y escribir. A los 15 años se casó con un secretario real y este le siguió alentando mientras ella estudiaba. Como ley de Murphy, fue la muerte de su marido lo que pondría a de Pizan en el camino de la fama. Las demandas ataron la herencia de su marido por años, así que ella tuvo que volver a la escritura, no como un pasatiempo sino como la única manera de proveer como madre a sus tres niños pequeños.

Christine de Pizan - feminista
Christine de Pizan presenta su libro a Isabel de Baviera.

 

Fue así como la idea de una escritora intrigó los patrones de la corte, quienes comenzaron a pedirle que escribiera baladas para ellos. Empezó con una de las únicas tareas literarias en las que estaban involucradas las mujeres: copiar e ilustrar libros. Pero también comenzó a escribir baladas largas y tristes sobre su difunto esposo. “Es muy difícil mantener su dolor embotellado”, escribió. “La fortuna no podía herirme tan profundamente para evitar que tuviera la compañía de las musas de los poetas. Me indujeron a escribir quejas llorosas en rima, a lamentar a mi muerto y amado esposo”.

La reputación de Pizan creció paralelamente a su productividad. Entre los años 1393 y 1412, había compuesto más de 300 baladas y se convirtió en una de las autora más respetadas de la corte.

Además de su talento como escritora, de Pizan también era una intelectual que disfrutó de participar en los debates literarios del siglo XV. De Pizan despreciaba más que Roman de la Rose, escrito en el siglo XIII por Jean de Meun. De Pizan afirmaba públicamente que este clásico de la literatura cortesana calumniaba a las mujeres al describirlas como seductoras vanas y manipuladoras.

“Sin embargo, si las mujeres son tan volátiles, cambiantes, susceptibles e inconstantes -como algunos clérigos nos harían creer-, ¿por qué es que sus pretendientes tienen que recurrir a tales trucos para tener un camino con ellas? ¿Y por qué las mujeres no sucumben rápidamente a ellos, sin necesidad de toda esta habilidad e ingenio para conquistarlas? Porque no hay necesidad de ir a la guerra por un castillo que ya está capturado “, afirmaba Pizan en sus escritos en 1399.

Su libro feminista más famoso

Determinada a luchar contra los negativos estereotipos de género en su época, escribió su libro más famoso, “La ciudad de las damas”, una lectura entretenida sobre una ciudad alegórica construida por las mejores damas de la historia. Sus fundadores son tres figuras femeninas llamadas “virtudes” –razón, justicia y rectitud – que se le aparecen a de Pizan mientras ella soliloquia si los hombres pueden tener razón sobre la naturaleza vil de las mujeres. Las virtudes responden a sus preguntas y la tranquilizan narrando cuentos tras cuentos de mujeres poderosas y con talento a lo largo de la historia, algo muy parecido a lo que sucede hoy en día con el libro “Mujeres que corren con lobos” en el siglo XXI.

Entre las historias de Helena de Troya, Dido y la Reina de Sabá, de Pizan argumenta sobre el porqué de la educación para las mujeres. “No todos los hombres (y especialmente los más sabios) comparten la opinión de que es malo para las mujeres ser educadas. Pero es muy cierto que muchos hombres necios han reclamado esto porque les disgustó que las mujeres supieran más que ellos.

Las mujeres en particular deben preocuparse por la paz porque los hombres por naturaleza son más temerarios y obstinados.  En tiempos de Trump y guerra en Siria, nunca hubo mejor momento para pensar en las opiniones de Pizan sobre el papel de las mujeres como constructoras de paz.

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