Svetlana Alexiévich no ha parado desde que ganó el Nobel de Literatura. En menos de un mes la pude escuchar en conferencias entorno a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) y el Festival Kosmopolis en Barcelona.

En cada una de sus conferencias Alexiévich se presenta como una mujer calmada y reflexiva, quizás algo harta de estar en el foco del huracán después de ganar el máximo galardón de la literatura y, a pesar de llevar treinta años escribiendo sobre la tortura y el horror, esta mujer predica sobre el amor y la ética periodística.

En las oportunidades que he tenido de verla, ha sido entrevistada por hombres que la apuntalan cuando no responde la pregunta realizada. Sin embargo, Alexiévich –la mujer número catorce en ganarse el Nobel de Literatura- es firme en su discurso: “Vivimos en un mundo masculino, los hombres son víctima de la cultura de la guerra, les da placer mostrar las armas”, asegura en la conferencia dictada en la ciudad de Bogotá a propósito de las preguntas acerca de su libro La guerra no tiene rostro de mujer (Debate).

Svetlana Alexiévich junto al periodista Sergio Ocampo en la Universidad del Externado

La obra de Svetlana Alexiévich es una crónica muy íntima y cruda sobre la guerra. Sus ojos han visto cómo los hombres, mujeres y niños han muerto por culpa de ideas políticas mal llevadas a la práctica. Sin embargo, la periodista bielorrusa cree que el comunismo puede volver. “Llevo treinta años escribiendo esta enciclopedia de la utopía soviética, y lo que me interesa es el socialismo y el comunismo cotidiano y cómo afectan a la vida de la gente”, afirma Alexiévich; sin embargo, también recalcó durante su estadía en Barcelona que “cuando una sociedad se encuentra en una etapa de evolución de la conciencia, llega a elementos del socialismo”.

Tanto en Bogotá como en Barcelona Alexiévich dejó en claro que la sencillez y el saber escuchar son parte fundamental del oficio del periodista, porque como diría Dostoievski “todo el mundo grita su propia verdad”, así que ella como periodista ha desarrollado unas “antenas” que recopilan toda la información que se necesita para palpar una visión de la historia en un libro.

A pesar que el exilio y la guerra infringieron en ella su naturaleza pausada y una fotosensibilidad especial, sigue siendo optimista con respecto a la raza humana. Su próximo libro revela cómo el amor nace en los lugares más difíciles y porqué este sentimiento es un elemento potenciador de cambio; para Alexiévich “el amor nos salva”.

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