Texto a dos manos, por Mariana Sequera y Ariana Basciani

Hay culturas en las que circuncidan a las mujeres para que no sean infieles. En otras, la infidelidad es castigada con la pena de muerte. Para la mayoría de los occidentales es fuente de preocupaciones y rupturas. Aunque últimamente han estado surgiendo movimientos como los de los poliamorosos en los que los miembros de la relación pueden tener vínculos emocionales y físicos con otras personas.

La nueva serie de Showtime, The Affair, visita el tema de la infidelidad sin detenerse en circuncisiones ni nada de eso, pero sí añade toques de novela negra. Retoma también un formato narrativo utilizado en la literatura y en el cine, pero no tanto en las series de T.V.

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La serie está narrada desde dos puntos de vista. Primero muestra la manera en la que el personaje masculino interpreta y vive los acontecimientos y luego muestra la perspectiva de la mujer que será parte de la aventura amorosa.

De esta forma, explora esas incógnitas y suposiciones que hacemos diariamente sobre las personas con las que nos relacionamos y las diferentes interpretaciones que tenemos de las situaciones en las que nos vemos envueltos.

De acuerdo con esto, la serie nos hace ver que la manera en la que nos narramos tiene mucho que ver con cómo queremos ser percibidos, cómo nos queremos ver a nosotros mismos y cómo la memoria humana dista mucho de ser la memoria de un ordenador.

Al verla nos preguntamos qué tanto podemos confiar en la narración de una persona o, en el caso de una historia, qué tanto podemos confiar en la cámara o el narrador. ¿Podemos hablar de verdades o siempre habrá interferencias? Estas preguntas las dejamos a los fenomenólogos. Pero el espectador de esta serie no puede evitar cuestionar la memoria, las perspectivas.

Esta temporada no trata el tema de la culpa o el drama del personaje que sufre la infidelidad. Habla de cómo, en tantas situaciones, actuamos en función de las acciones del otro o desde nuestra visceralidad y, en raras ocasiones, con nuestra lógica. Sobre todo en las relaciones de pareja que suelen complicar tanto y, a la vez, solucionar.

La serie está hecha a la medida de su target: mujeres y hombres casados entre los 30-50, admiradores de los protagonistas de Dawson’s Creek y The Wire. Aun así, no hay que pertenecer a este grupo de personas para que algunos de los diálogos nos impacten y nos coman la oreja. Es así como la marca The Affair ya cuenta con varias nominaciones a los globos de oro en su primera temporada, que incluyen mejor serie de drama, mejor actriz y mejor actor para Ruth Wilson y Dominic West.

 

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